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domingo, 16 de noviembre de 2014

Domingo de fútbol.... con Bernabeu


Santiago Bernabeu, director de la brillante excursión
 realizada por el Madrid en tierras de América , año 1927
(Foto V. Muro)

Parece que el fútbol madrileño tiene una larga historia y siempre ha sido bueno...
Encontrando un articulo sobre la gira del equipo F.C. Madrid por América, en los años 20, me pareció interesante publicarlo en mi blog para los enamorados de este deporte.

Es una entrevista realizada con al estilo periodístico de la época, donde el director Santiago Bernabeu relata  aquella pagina de la historia del Club, exponiendo sus opiniones e impresiones sobre esta gira por el continente americano. 
    


La Jira del MADRID F.C. 

Por  TOM RAY
Los jugadores a bordo del “Julio Cesar”, en el viaje de ida, preparados para los ejercicios de natación en la piscina del barco
(año 1927)
En el rincón del viejo café, apurada la velada en la charla con los amigos, que inquieren nuevos detalles siempre, quedo, al fin, solo con Santiago Bernabeu, el expedicionario director de la jira de los representantes del fútbol madrileño por las tierras del nuevo Continente.
Su defensa, no muy tenaz, es fácilmente vencida, y no resiste, al cabo, mi pregunta:
—¿Satisfecho de la excursión en general ?
—Más que eso: persuadido de que hemos conseguido reivindicar nuestro deporte popular, rubricando con éxito la notable jira del Deportivo   Español con la nuestra, con resultados  deportivos  altamente halagüeños.
—¿Fuisteis bien recibidos ?
—En todas partes. Nuestro paso constituyó siempre una manifestación de calurosa, cordialidad que no podremos olvidar. De un lado, la colonia española, multiplicando sus atenciones; Por otro, los elementos indígenas, autoridades y deportistas, desviándose para cumplimentarnos…
—¿En Buenos Aires?
— De la capital bonaerense guardaremos recuerdos gratísimos. Socios y directivos del Real Club Deportivo Español fueron nuestros inseparables amigos y guías, abandonando obligaciones y empleos. Esta Sociedad, que se fundó el año pasado cuando el Español de Barcelona estuvo allí, ha alcanzado rápidamente una prosperidad increíble. Tiene más de 2.000 socios y cuentan con un magnífico gimnasio, que es probablemente el mejor de la capital. Los muchachos del Deportivo fueron consejeros, amigos, acompañantes, todo, en fin; de su trato con nosotros, todo elogio sería escaso.
Cuanto a lo oficia!, el embajador nos recibió amablemente, y las autoridades deportivas tuvieron atenciones, si no exageradas, sí cordiales.

Los periodistas extremaron sus amabilidades. Los grandes periódicos La Prensa, La Razón y La Nación, nos obsequiaron con recepciones, tenían constantemente cerca de nosotros algún redactor y en sus columnas serias y veraces fuimos objeto de un trato considerado y justo. El Dr. Sojo, director de La Prensa, quiso, además, invitarnos a un lunch en el magnífico palacio del periódico. Allí, con acento sincero y cordial, nos afirmó que quería que consideráramos aquel edificio como una prolongación del suelo patrio; como un segundo consulado de España. ¡Y créete que, acordándonos de nuestra tierra y viéndonos tan calurosamente agasajados, sentimos una de las más profundas emociones de la jira!

El grupo expedicionario, acompañado de varios directores y federativos uruguayos, 
en la playa de Carrasco, en Montevideo, año 1927

—;¿Cuántos partidos jugasteis? 
—Seis, en total; de los cuales, cuatro en Buenos Aires. Debutamos contra la selección y empatamos a cero, lo que ya causó admirable efecto entre el público, que pensaba qué iban a arrollarnos de un modo catastrófico. El segundo partido, también contra un combinado, en el que, entre otras figuras, se alinearon cuatro delanteros de los que a los ocho días jugaban contra Uruguay, lo perdimos por tres a dos.
Más tarde nos medimos con el Racing, que es, sin duda, el equipo que mejor juego ha hecho contra nosotros, y que dio motivo para un más bello match: pases cortos y rasos rapidísimos, organización británica y concepción admirable del fútbol. Un gran equipo, en fin. Estos nos ganaron por un dos-cero, y, por mi parte, sin restarles méritos a los contrarios, creo que la suerte les favoreció. Nosotros hicimos un gran partido, y muy bien pudimos empatar.
Después ganamos al Boca Juniors por uno-cero, encuentro en que pusimos toda el alma, tomándole como una especie de revancha del de Madrid, y allí cimentamos nuestra fama de equipo potente, puesto que los pronósticos nos eran desfavorables por mucho tanteo.
También hicimos un partido en Rosario, que perdimos por cuatro-cero. Fué una jornada lamentable, porque tuvimos que salir después de jugar contra el Racing y tras la noche de tren, sin apenas descansar, al campo. Creo que fué el más anómalo de todos los resultados, puesto que, aunque es un buen equipo, no podía existir tal diferencia. Esto no obstante, los nuestros jugaron mal; es un deber reconocerlo así.
—¿ En Uruguay... ?
—Un solo partido. Teníamos vivísimo interés en jugar más, pero el apremio de tiempo nos lo impedía. Habíamos concertado un último match en Buenos Aires, y el Peñarol fué nuestro único rival en Montevideo.
Fueron allí extraordinarios los agasajos y las fiestas en nuestro honor. La colonia española se desvivió..., y ellos nos contagiaron sus temores de una derrota severa. El Peñarol iba a jugar el encuentro con honores de revancha, y necesitaba el triunfo. Yo les hablé a los nuestros. Díjeles lo que para los españoles allí residentes significaría la derrota y... empatamos a cero.
Fué inesperado. Nadie quería creerlo. Los directivos del Nacional, que llegaran de Europa dos días después, nos suplicaron de todas formas que aceptáramos un match con ellos. Era imposible; si antes no habíamos aceptado la revancha contra el Peñarol, tampoco podíamos hacerlo contra el Nacional, y volvimos a Buenos Aires, para nuestra última actuación.
—¿Qué impresión sacasteis de los equipos y los jugadores ?
—Magnífica. Es un fútbol clásico y depurado, de sabor británico. Por los equipos que hemos visto, que no son todos, ni mucho menos, porque la afición es enorme, nos gustaron más los argentinos (cuya selección venció a la uruguaya después de jugar contra nosotros). Respecto de jugadores, los hay notabilísimos; pero, entre todos, el que nos causó sensación más definitiva fué el extremo derecha del Racing —creo que se llama Perneti—, que hizo maravillas contra nosotros y trajo locos a Urquizu, a Prats y al mismo Quesada.
—¿Del deporte bonaerense?
—Es verdadera pasión. Hay Clubs estupendos, y, entre ellos, el San Isidro, de estilo español, es un edificio soberbio. El boxeo, la natación, la hípica, el fútbol, todos, en fin, arrastran una corriente de aficionados, y aun de pasión, extraordinaria.
—¿ Adónde fuisteis de allí?
—A Valparaíso, donde la Federación nos trató amablemente. Querían que jugásemos contra el Colo-Colo, y el jugador que fué del Irún, Legarreta, viejo amigo de todos, vino a pedírnoslo; pero los compromisos anteriores nos lo impidieron. Por otra parte, recientes las declaraciones impertinentes de los directivos chilenos, el encuentro hubiera sido peligroso. Se hicieron nuevas afirmaciones entonces, a las que no quisimos contestar, porque los hechos fueron más elocuentes. El Boca Juniors, al que nosotros habíamos ganado por dos a uno, venció al Colo-Colo por seis a cero, ¡y hasta se escribió en algún periódico que el árbitro suspendió el match faltando quince minutos, por manifiesta inferioridad!
—De allí a Lima, ¿no?
—Exactamente. En la capital del Perú nos hicieron un recibimiento grandioso. Fuimos recibidos por el Sr. Leguía, presidente de la República. Allí la Federación, que goza de una admirable organización que la ha dado su presidente, Sr. Garland, nos dio una sensación de orden e independencia perfectas.
Celebramos dos partidos: el primero contra la selección del Callos, llamada también “los chalacos", y otro contra la selección de Lima. Ganamos el primero por cuatro-uno  y empatamos el segundo, uno-uno. Aquéllos hicieron un juego duro, y éstos una partida más técnica, incluyendo en sus líneas un notable uruguayo.
-—¿ Grato recuerdo del Perú?
—Inolvidable. Todo amabilidades de los españoles y los indígenas, en un ambiente que nos parecía el de nuestra Patria, y en la capital limeña, que es una de las ciudades más bonitas y agradables que hemos visitado.
—¿Y nuevo viaje a Cuba?
—Esto es. De allí a la Habana, teniendo que negarnos a no sé cuántos interesantísimos ofrecimientos. Recuerdo, entre otros, los de Paraguay, Costa Rica, Ecuador, Brasil, Chile. etc.

Los jugadores españoles en la Habana, momentos antes de comenzar el partido contra la Juventud Asturiana,
 el único ”match” que celebraron en la República de Cuba y que ganaron por dos-uno, año 1927

Viaje feliz y recibimiento imponente. Lo primero fué un lunch con que nos obsequió El País, y al que allí dieron un significado enojoso. Parece que el periódico había hecho alguna campaña antiespañolista, y, para reconciliarse con la colonia, nos obsequiaba a nosotros. Sin entrar en asuntos que no nos incumbían, aceptamos el agasajo, como eI de otras varias entidades.
Algunos amigos allí, entre ellos Paco Brú y Lloveras, se portaron muy bien con nosotros. Concertamos un solo partido, porque la combinación de fechas en Méjico nos impedía detenernos más; pero haciendo el firme propósito de regresar, lo que resultó imposible por noticias de España, indicándonos la obligación de estar a primeros de Octubre en la corte para jugar el campeonato.
—;¿Cómo resultó el partido?
—Regular nada más, porque el tiempo lo deslució. Ganamos al Juventud Asturiana por dos-uno, el mismo equipo que había vencido al Nacional uruguayo por cuatro-dos, y tuvimos que salir al día siguiente, bien a nuestro pesar, porque la estancia en la Habana nos fué gratísima. 

—¿A Méjico?

Los expedicionarios Pérez, Menéndez, Peña, Olivan y Travieso visitando el Palacio presidencial en Méjico, año 1927
—Sí; desembarcamos en Veracruz, donde la colonia española nos hizo un recibimiento entusiasta. De allí fuimos a la capital, y dos horas antes ya recibimos comisiones y enviados que venían a darnos la bienvenida. No podremos olvidar jamás la recepción en Méjico: el ministro de la Guerra, general Aguirre; los directivos de los Clubs de la capital, infinidad de personalidades, la muchedumbre esperándonos, aeroplanos volando sobre nuestras cabezas... Recuerdo imborrable.
Después de tan cordial acogida, la impresión que Méjico nos causó fué extraordinaria. Capital amplia y moderna; limpia y bonita. Edificios suntuosos; mucho tráfico. El parque de Chapultepec colmó nuestra admiración...
—¿Y de fútbol?
—Concertamos seis partidos, que jugamos por este orden: Primero, contra el América, campeón nacional, al que vencimos, por cuatro-dos. La segunda exhibición fué contra el Asturias, reforzado, al que batimos, por seis-cero. El tercer match fué contra la selección del Atlante y el Germania, a la que ganamos, por cuatro-uno. Nuestro cuarto partido fué contra el Necaxa, que perdió, por cinco-cero, y, por último, vencimos, en partido de revancha, al América, reforzado, por cinco a tres.
Casi todos los encuentros fueron muy duros, porque en Méjico se practica un fútbol joven y entusiasta, pero de escasa técnica.
En los días que estuvimos en la capital se sucedieron los obsequios, y el ministro de la Guerra dio en nuestro honor un festival atlético, que resultó brillantísimo.
Los españoles cooperaron a hacernos la estancia agradable, acompañándonos a excursiones y fiestas, con gran acierto organizadas siempre.

La iglesia de Pisco, de la época colonial, que fue visitada por los jugadores, durante su breve estancia en la pequeña ciudad del Pacifico, año 1927
—¿Cómo no jugasteis más allí?
—No teníamos más barco que el Alfonso, y para jugar el último partido tuvimos que perder la salida de Veracruz, para ir por ferrocarril, durante cuatro días, hasta Nueva York, donde estuvimos día y medio y jugamos un match contra el Galicia, como despedida futbolística de la jira. El resultado del empate a uno se explica fácilmente, no sólo por esos cuatro días de tren, sino por la pretensión de todos nosotros de conocer Nueva York en veinticuatro horas, dándonos interminables paseos en todos los sistemas de locomoción.
—¿ Resultados económicos?
—Buenos. A diferencia de otras jiras que hicieron los equipos de allá, nuestro afán era puramente deportivo. Hemos cubierto gastos, hemos hecho propaganda españolista. ¡y con qué santo tesón todos!, y como al Club no le ha costado un céntimo, aunque nada haya ganado tampoco, nos damos por muy satisfechos.
—¿Qué opinas de estas excursiones?
—Que si se repiten, es indispensable entablar gestión directa, prescindiendo de intermediarios, que son siempre el enemigo. En esta ocasión, nuestros mayores disgustos fueron por ese motivo... Creo, además, que no se debería emprender, por ahora ninguna, y, de intentarlo, limitarlo a una o dos Repúblicas: Méjico y Cuba, o Argentina y Uruguay.
—¿ Y la selección nacional ?

El capitán del equipo argentino, Lebonate,
 entregando a Félix Quesada el clásico banderín, 
antes de empezar un partido en Buenos Aires. 
En el centro, el árbitro, Servando Pérez, año 1927
—Con la garantía de árbitros y jueces de línea podría intentarse; pero como sólo puede hacerse un match en cada país, el resultado económico no sería fantástico, como se cree. Por otra parte, estos encuentros, estando tan cerca la Olimpíada, deben ventilarse allí, que es terreno neutral.
—¿Todos esos equipos vendrán a Europa?
—Es su mayor ilusión. Preparan meticulosamente a sus seleccionados, y seis meses antes concentrarán a los muchachos. Luego es probable que pasen por España y aquí jueguen algunos partidos.
—Pero, ¿son amateurs?
—Quién piensa en eso. Son todos amateurs... marrón... Pero como sus Federaciones no han hecho la declaración de profesionalismo, piensan venir a Ámsterdam.

—Dime finalmente: ¿Qué impresión habéis dejado entre los millares de compatriotas?
—Excelente, y eso es lo que más nos enorgullece.   El   resultado   deportivo, que era esperado con enorme temor, ha proporcionado a los nuestros las satisfacciones más legítimas a que podían aspirar. No hay que olvidar cómo se agranda con la distancia el espíritu patriótico, y de qué modo en los últimos años el pesimismo se ha transformado en optimismo y el desdén en respeto.  España, te dicen por todas partes, ha reaccionado; es una gran potencia. Sus hombres de ciencia, de trabajo  del deporte, en fin, la dignifican todos los días.
—Por eso estamos tan satisfechos de haber jugado y ganado algunos partidos de fútbol en América, porque, a pesar de ser cosa que se hace con los pies, por allá tiene cierta importancia...


   Publicado en la revista Blanco y Negro, numero 1900 del 16 octubre 1927

2 comentarios:

  1. Un artículo muy de la época, sin duda.
    Y un fútbol que poco tiene que ver con el actual. Y menos aún los jugadores.
    Ni el dinero que movía y que ahora mueve. Decía D. Santiago que la excursión les salió lo comido por lo servido. Ahora obtienen exageradas sumas por las aventurillas asiáticas o americanas que realizan.

    El final no tiene desperdicio. El fútbol "por allá tiene cierta importancia". Ja! No ha cambiado la cosa ni nada.
    Ahora tiene toda la importancia, es lo más importante, por encima de política, familia, ...
    Menos mal que no para todo el mundo. Supongo.

    Me sorprende mucho lo de Jira, así con jota. Al fin y al cabo no hace ni 100 años del artículo.

    Una entrada muy adecuada para el día de la semana, Marga.
    El domingo es día consagrado al deporte rey para muchos españoles.
    Entre los cuales no me incluyo. :(

    Abrazos!!!

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    Respuestas
    1. Sin que el fútbol esté entre mis aficiones, me encanto el articulo por la naturalidad del relato y lo “sano” de la gente de esta época, cuando el deporte era… deporte. Hoy, el deporte, principalmente el fútbol, es un circo mediático que mueve muchísimo dinero y los deportistas, ya no son ni de Madrid, ni de España, son simples “bestias” que se venden y se compran entre los clubes.
      Desafortunadamente, se le da demasiada importancia a todo lo relacionado con “los famosos“. Es el poder de la Tele y los demás medios de comunicación. Además, es un buen negocio que sirve para muchos. Se dice que al pueblo hay que darle «pan y circo» y parece que si el pan es poco, el circo debe ser en abundancia…
      También me sorprendió “Jira”, con jota, pero así era…. No sé cuándo y porque lo cambiaron.

      Mil abrazos!!!

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