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miércoles, 1 de octubre de 2014

Estampas de GUERRA



Hace 100 años, en Europa, había un guerra, una verdadera masacre humana que se llamó La Gran Guerra y unas décadas más tarde, recibió el nombre de La Primera Guerra Mundial.
Sobre este tema se ha escrito mucho, se ha olvidado mucho y se han inventado muchos "cuentos" y películas.
Por motivos muy personales, debo recordar este evento en mi modesto blog y lo haré del modo más objetivo que pueda. 
En el post de hoy reproduciré algunas imágenes publicadas en las revistas de la época , entre agosto y octubre del 1914.

La guardia cívica de Bruselas desfilando por la capital para dirigirse  a Amberes, al anunciarse la llegada de las tropas  alemanas.

Entrada en Ostende de la tropas del Ejército inglés que, formando parte de las fuerzas aliadas, han luchado con los alemanes en Bélgica.

Un barco alemán portaminas, antes de zarpar de Heligoland

El acorazado alemán “Goeben” , que habiéndose refugiado en los Dardanelos al estallar la guerra, ha pasado a poder de Turquía, cuya escuadra habrá de reforzar

Dotación completa de un crucero acorazado alemán con arreglo al último programa naval (970 hombres). La fotografía está tomada a bordo del “Moltke”

Francia: Sección de ametralladoras de un batallón alpino

Uno de los grandes cañones del ejército británico en el frente francés, que tan enorme estragos producen


Aeroplano militar inglés dotado de ametralladora Lewis, ensayado con gran éxito en las recientes maniobras de Bisley, y que será empleado por el ejército británico en sus operaciones contra los alemanes

… un artillero belga haciendo uso de la telefonía de campaña que tan excelentes servicios está prestando

Soldados de caballería del ejército inglés comiendo durante uno de sus viajes en ferrocarril hacia la frontera franco-alemana.

Soldados belgas enseñando al pueblo los primeros trofeos conquistados en los combates de Lieja

Después de un combate. Soldados belgas recogiendo los cadáveres, mientras que los vecinos ven arder sus hogares incendiados por las tropas invasoras

Una familia de mineros de Charleroi huyendo de las tropas germánicas hacia las defensas protectoras de Amberes

Campesinos de los alrededores de Malinas dirigiéndose en triste éxodo a la ciudad de Amberes, último baluarte de la defensa belga

Paris. Las mujeres de los empleados de los tranvías sustituyendo en el servicio a sus esposos, que han ingresado en el Ejército con motivo de la guerra

La  policía  de Berlín fijando en los sitios públicos edictos para que se presenten en sus cuarteles respectivos los reservistas alemanes

Hijos de soldados  reservistas alemanes que habiendo quedado sin familia que cuide de ellos al marchar sus padres a la guerra, han sido acogidos en hoteles y casas particulares

Valencia. Españoles residentes en Francia, que habiendo quedado sin trabajo por efecto de la guerra, regresan a España. Uno de los frecuentes desembarcos que se efectúan en el puerto de Valencia


Irún. Los Exploradores de Irún sirviendo raciones a los españoles procedentes de Francia que regresan sin recursos

 ...... y mientras tanto, mientras que en la guerra se destruyen algunos países y ciudades, muchas familias y vidas, sin un motivo claro, como en todas las guerras...y mientras que otros países, ciudades, familias e individuos se enriquecen con el motivo de la guerra, como siempre ha sucedido y sucederá....

....la MODA sigue, porque es La MODA.










martes, 29 de abril de 2014

Gente desconocida


El domingo pasado aproveche el día primaveral  para ir al Mercado de pulgas – mi vieja afición… o vicio.
Fue un día de suerte. En un puesto de libros y otros “papeles”, encontré una foto de Blasco Ibáñez, una de las tarjetas postales de la época de gran éxito del novelista. Feliz con el hallazgo, seguí mirando fotos antiguas en blanco y negro. Eran fotos de la primera mitad del siglo pasado, fotos pequeñas con gente de distintas edades, clases sociales o apariencias y tomadas en varios lugares de España o Sudamérica,  pero todos parecían  valencianos. Como no podía decidirme por algunas pocas y como el vendedor insistía en hacerme un buen precio para toda la bolsa de aquellas imágenes de vidas pasadas y olvidadas, finalmente, pensando en mi blog, encontré la mejor justificación para  quedarme con todas. 
A mi lado, una señora mayor, con la curiosidad propia de su edad,  me preguntó qué pensaba hacer con tantas fotos de “gente desconocida”. Me sorprendió su pregunta y en el primer instante me quedé sin respuesta, con una sonrisa acartonada, pensando en cómo justificar una compra aparentemente, tan irracional. En seguida,  desapareció aquella sensación de extraña culpabilidad, se me suavizo la sonrisa y asumiendo todos los riesgos, le conté la verdad; le dije que todas estas imágenes de esta gente desconocida  son para ponerlas en Internet, al alcance de los que pueden estar interesados en conocer estos tiempos y estos sitios.  Rápidamente, mi interlocutora cambió su expresión de curiosidad mezclada con dudas y sospechas  por otra,  la de una exagerada alegría  que puso brillo a su mirada y complicidad a su sonrisa; se alejó contenta repitiendo un muy bien, muy bien…  
Me quede con aquella gente desconocida y amontonada en una bolsa de plástico; con el gran compromiso de compartir  sus imágenes  en mi blog. Entendí que tanto ellos como yo, somos afortunados: ellos por seguir en sus fotos hasta nuestros tiempos y yo, por encontrarlos.



















Se dice que una  fotografía es efectiva cuando el momento que registra contiene una partícula de verdad que es aplicable de manera general. La fotografía en sí,  revela tanto lo que está presente al ser captada la imagen,  como lo que está ausente. Su mensaje es menos simple de lo que parece en el primer momento. Los eventos retratados pueden ser incomprensibles o explicables de acuerdo al conocimiento que tenga el espectador antes de ver la fotografía.
Según John Berger (The look of things, 1972), la  fotografía es un medio para probar, confirmar y construir una mirada total de la realidad… separa, preserva y presenta un momento tomado de un continuo, da testimonio de una elección humana que ha sido ejercitada en una situación dada.
Desde la segunda mitad del siglo XIX, las fotografias empezaron a participar en la historia y durante los siguentes 100 años captaron la realidad del mundo, en blanco y negro.
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El color apareció más tarde. Se considera que la primera fotografía con color  la tomo el físico escocés James Clerk Maxwell, en 1861. Después, hubo varios intentos para perfeccionar la técnica  hasta que  en los años 30  Kodachrome  introduce la primer película diapositiva moderna en color (1935) y  Agfacolor, en 1936, descubre la nueva tecnología que es la base de la mayoría de las fotografías modernas en color.
En 1942,  Eastman Kodak produce películas negativas que permiten obtener copias positivas en color y solo desde 1963 se pueden tomar instantánea en colores, debido a la técnica introducida por Polaroid.
Desde esta época, las fotos se llenaron de colores, muchas veces demasiado estridentes y perdieron algo, perdieron aquella magia de los grises y de las sombras que estimulaba la imaginación para dar color propio y original a un mundo pasado.
A finales del siglo XX , en los  años 90, aparece un nuevo tipo de tecnología y comenzó la era digital, la época  post-fotográfica,  la  infografía, la  holografía , etc.

Así, la fotografía digna de total credibilidad  desde su invención,  testimonio incuestionable de la realidad debido al funcionamiento del dispositivo de captura de la imagen y al  procesamiento de esta, hoy, con la digitalización, es desposeída de todo su carácter neutral y objetivo.


Las nuevas tecnologías pueden intervenir sobre las imágenes desde su registro y después, en todo momento; tienen la capacidad de manipularlas, distorsionarlas  y  modificar  lo real sin perder parte del realismo fotográfico con el que fueron captadas.  Así,  se rompe la conexión entre la percepción de la realidad por observación directa y la imagen mediada a través de una tecnología. Lo real y lo virtual se mezclan dando lugar a una imagen híbrida, muchas veces falseando la realidad.
La fotografía digital  está al alcance de todos y  todos tomamos fotos de lo que sea, en cualquier circunstancias, guiados por el instinto  “del momento”. Nos empeñamos en captar nuestra  realidad  sin ningún criterio especial, simplemente para lanzarla al universo virtual con la esperanza que presente algún interés para conocidos o desconocidos.  Son imágenes virtuales que soltamos en el infinito de este espacio que todavía no sabemos definir muy bien, con la ilusión de que algo propio puede permanecer en el tiempo. Pero el mundo virtual es un permanente torbellino de alta velocidad, con millones de imágenes que pasan rápidamente sin dejar nada como recuerdo o contacto con la realidad material.
Son fotos de baja confiabilidad, en general sin ningún valor; parece que ni existen. Las tomamos, las descargamos, las copiamos y si no las borramos,  les damos rienda suelta en el inmenso espacio virtual. Son fotos modificadas o modificables, fotos en general  " no-creíbles” , que se perderán rápidamente, diluidas en el infinito virtual.

Probablemente somos las últimas generaciones  que todavía “estamos” en alguna fotografía verdadera, “creíble”, en blanco y negro, o color.  Son las fotografías que algún día  terminaran en una manta del Mercado de pulgas o serán recicladas como papel o para hacer algún DIY o..... ya que serán  viejas fotografías de desconocidos.

Son las últimas “fotos creíbles” de Gente desconocida…

 pero...."siempre nos quedara... la Paella valenciana" ...
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